30 años
TENER UN HIJO, ESCRIBIR UN LIBRO, PLANTAR UN ARBOL …
¿Que se puede decir –en el marco de la celebración de este 30º aniversario de Foro Juvenil- que no se pierda en el simple recuerdo y que no se quede solo en el ceremonial? Fue lo primero que me pregunté cuando me pidieron que “escribiera algo†al respecto. Y a decir verdad, no es simple, porque la primera tentación es volver –más que justificadamente- sobre un montón de recuerdos y celebrar –con todo derecho- estos 30 años, tan particulares, tan complejos y tan fructÃferos, como muy pocos otros, cualesquiera que ellos sean.
En estos 30 años, en el mundo, se produjeron acontecimientos de gran relevancia: se cayó el socialismo real, se impuso la famosa globalización y se concretó tremenda revolución en las comunicaciones, con la famosa sociedad de la información. En nuestro paÃs, se cayó la dictadura, llegó la izquierda al gobierno y volvimos a lucirnos en un mundial de fútbol, como hacÃa rato que no se nos daba. Y en lo personal, tuve dos hijos, escribà varios libros, planté varios árboles y logré muchas otras cosas, de las que me siento particularmente orgulloso. No es poca cosa, ¿no?
En esa lÃnea, y por muchas razones, también me siento “padre†del Foro Juvenil. No solo porque impulsé la iniciativa de contar con una ONG que nos permitiera sacar la cabeza del trabajo clandestino que realizábamos en plena dictadura, conseguà los primeros recursos para ponerla en práctica y le imprimà el rumbo en las primeras etapas, sino también porque de allà han surgido muchos “hijosâ€, dentro y fuera de fronteras, en una etapa de la promoción juvenil que quedó marcada –en buena medida- por los aciertos y los errores que tuvimos, en conjunto con los primeros impulsores de esta verdadera “aventuraâ€.
Hoy, en plena celebración de un nuevo Año Internacional de la Juventud, se puede mirar hacia atrás y ver como –efectivamente- nuestro Foro Juvenil fue un referente claro para muchos otros que en nuestro paÃs y en muchos otros rincones de nuestra América Latina, apostaron en estos treinta años a crear o fortalecer espacios de participación para las y los jóvenes de la región, en el marco de la recuperación y consolidación de la democracia, y a pesar de las reiteradas crisis económicas y sociales por las que tuvimos que atravesar.
¡¡Cuántos de los “egresados†de Foro Juvenil hoy están ocupando puestos de mando en varios planos relevantes!!: en el Parlamento, en las Intendencias Departamentales, en los diferentes Ministerios e Instituciones Autónomas del Gobierno, en medios de comunicación, en empresas privadas, en la Universidad, en organizaciones de la sociedad civil, en organismos internacionales … Definitivamente, ¡¡no es poca cosa!!.
Se podrá decir –con toda razón- que muchas de las cosas que han sucedido en los últimos treinta años en este campo, no son obra exclusiva –ni mucho menos- del Foro Juvenil, pero nunca se podrá decir que no estuvimos ahÃ, cuando hizo falta, aportando nuestro granito de arena, acompañando cada nueva aventura, colaborando con el diseño programático, con la formación de recursos humanos, con el monitoreo y la evaluación de programas y proyectos, tratando de incidir en todo lo posible en la “agenda públicaâ€, machacando un dÃa sà y el otro también, en la relevancia de las nuevas generaciones para el desarrollo, en un “paÃs de viejos†como pocos en esta parte del mundo.
Cuando apostamos a la concertación polÃtica a la salida de la dictadura y a que existiera una instancia gubernamental dedicada a la promoción juvenil, no todos estuvieron de acuerdo. De hecho, allà se generaron los primeros desencuentros entre quienes venÃamos trabajando juntos, sin complicaciones, ante el “enemigo†común. Pero estos y muchos otros problemas por el estilo fueron superados. Y cuando apostamos a intentar llevar al plano internacional las cosas que en el paisito más o menos funcionaban, también hubo quienes no lo compartieron y se distanciaron, pero también supimos superar estas dificultades.
Por supuesto, cometimos muchos errores. No es este el momento para hacer una autocrÃtica rigurosa y pormenorizada, pero importa al menos destacar que –hoy es más sencillo percibirlo- el eje de nuestra estrategia promocional, esto es, la promoción de espacios especÃficos para la juventud (instituto de la juventud, casas de la juventud, clubes juveniles, tarjeta joven, parlamento joven, etc.) fue muy limitado. Las mujeres –en estos mismos treinta años- nos demostraron que fue y es mucho más productivo trabajar con enfoques transversales, y nada más evidente que la fertilidad del “enfoque de género†al respecto.
Nuestros “espacios especÃficos†aislaron (y aÃslan) más de lo que integran, en el marco de lógicas sumamente perversas, que nos dan –aparentemente- más poder propio, pero nos alejan sistemáticamente del mundo real. Frente a ello, en los últimos tiempos venimos tratando de trabajar con la idea de “dotar a todas las polÃticas públicas de una perspectiva generacionalâ€, emulando el trabajo de las mujeres en la medida de lo posible, sin tener todavÃa muy claro que es lo que esto efectivamente significa, pero intentando –de todos modos- reformular a fondo enfoques estratégicos que han demostrado claras limitaciones.
Quizás, la reciente “rendición de cuentas†por parte de los diferentes ministerios, respecto a su trabajo en el campo de la juventud (promovido por el INJU el pasado 12 de agosto) sea la mejor muestra de esto que estamos intentando construir. De algún modo, es una forma de mostrar (y mostrarnos) que todos tenemos que ver con las polÃticas de juventud, y que de ninguna manera podemos suponer que éstas van a depender –exclusivamente- de lo mucho que podamos ampliar –en responsabilidades y en recursos- a una institución en particular.
Y quizás, la propuesta de “centros educativos abiertos†que apenas está comenzando a plasmarse en la práctica (emulando la fecunda experiencia de “escuelas abiertas†de Brasil) sea la mejor forma de asumir este nuevo enfoque, procurando articular efectivamente –en un espacio común de trabajo como pueden ser los liceos en todo el paÃs- el trabajo de todas aquellas instituciones –gubernamentales y no gubernamentales- que operan en este campo, aprendiendo todos y todas, del esfuerzo y los aportes de todos y todas.
El tiempo dirá si supimos concretar efectivamente este giro estratégico verdaderamente revolucionario, pero desde ya podemos estar seguros de que lo que estamos construyendo nos permite mirarnos siempre atentos a las transformaciones del entorno y siempre listos a incorporar los cambios que la propia práctica nos vaya indicando. Definitivamente, no hay mejor manera de celebrar estos fecundos treinta años recorridos, pensando en los próximos treinta, donde seguramente muchos otros plantarán muchos árboles, tendrán muchos hijos, escribirán muchos libros y seguirán aportando su respectivo granito de arena a esta trascendente construcción colectiva. ¡¡Salud!!
Ernesto RodrÃguez
estube leyendo por otros blogs y la verdad que este es el mejor! gracias!!